Industria

Situación de la industria en Sudamérica

La situación actual de la economía del mundo y en especial la de los mercados latinoamericanos, enfrentan fenómenos que desestabilizan los sectores más importantes de la economía de muchos países. En especial, América Latina, precisamente en Brasil y Argentina. En el caso de Argentina, existen muchos problemas en el sector público y Brasil posee un déficit en el sector productivo. De hecho, esto evidencia el problema político económico que presenta la emoción cumlouder. Los errores que provocan la inestabilidad radican en que hay intereses que están completamente ajenos al desarrollo de la productividad del país. Existen instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se combinan con los gobiernos y aplican medidas políticas que no desarrollan a plenitud los sectores productivos e industriales.

Estudios hechos recientemente por las organizaciones ONU, FMI y otras de suma importancia, demuestran que el sector industrial ha tenido un desarrollo amplio durante los últimos años y esto ha motivado a que existan más tasas de empleos torbe. Sin embargo existe poco equilibrio en el sistema político debido a que los empleados no poseen condiciones apropiadas ni sueldos que cumplan con sus expectativas. Así es como inician movimientos políticos que influyen directamente en el desempeño productivo de las empresas.

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La política liberal industrial no sale gratis

Varios medios se han hecho eco de un estudio del profesor Josep Oliver con unos hechos contundentes: en lo que va de siglo, la pérdida de peso de la industria ha sido más grande que en cualquier otra región industrializada de Europa, de forma que habríamos dejado de ser una economía altamente industrializada para pasar a ser solo medianamente industrializada. Este tipo de fenómenos, como el de mr videos porno gratis, preocupan por todas partes, porque la industria es una actividad susceptible de aumentos más grandes de la productividad y, por lo tanto, de sostener una sociedad de salarios altos. Así pues, muchos gobiernos están redescubriendo la necesidad de la política industrial, empezando por la Unión Europea, que se ha propuesto aumentar significativamente el peso de la industria dentro de la economía europea.

Ahora bien, la política industrial suscita rechazo por parte de aquellos que se consideran liberales y, como tales, partidarios de que los gobiernos se abstengan de intervenir en el libre juego del mercado y, en particular, de seleccionar sectores, tecnologías o empresas donde invertir recursos. Según dicen, ni los burócratas ni los políticos están capacidades para hacerlo bien.


Optimismo en el mundo de la industria

La industria afronta vientos de cambio, que soplan, después de mucho tiempo, a favor. La recuperación de la actividad en el sector se fortalece y se hace notar por primera vez en la ocupación. Entre enero y septiembre la ocupación creció en la industria casi un 5 %, el primer incremento desde principios del 2008. En sólo dos trimestres (el segundo y el tercero del año), se crearon 50400 puestos de trabajo en el sector, mientras que en el mismo periodo del 2013 se habían destruido 5200, según el estudio de perspectivas del economista Josep Oliver elaborado para Manpower.

A pesar de que el sector está lejos de la primera división europea -según el mismo estudio-, los pedidos van mejor a las fábricas, las plantillas empiezan a crecer y también se respira un ambiente más favorable a la inversión, que el año pasado ya creció. El 2016 seguirá este camino de mejora, según las encuestas del Gobierno, y al horizonte hay nuevos proyectos que prometen puestos de trabajo y más ingresos. La bonanza se palpa en la confianza de los empresarios del sector industrial, que cerró el 2014 a la alza y ha recuperado niveles del 2007.